Historia

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Historia

Convertir un residuo (cáscara de maní) en un producto de alto valor agregado (carbón activado) fue el desafío que se propuso COTAGRO a comienzos de la década del 90, para dar solución al problema ambiental que, en la zona manisera del sur de Córdoba, Argentina, provoca cada año, tras cada cosecha, la quema a cielo abierto de miles de toneladas de dicho residuo.


Esta premisa impulsó un trabajo de investigación y desarrollo tecnológico que llevó más de diez años. A la visión de los entonces dirigentes de la Cooperativa, se sumó la idoneidad científica de reconocidos investigadores del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas, Educativas y Técnicas (CONICET): los doctores Rubén Alonso, Jorge Pérez y Mario Ravera


Los primeros ensayos se realizaron junto con el Centro de Química Aplicada de la Universidad Nacional de Córdoba. Después de varias etapas de trabajo de laboratorio, en 1999 COTAGRO suscribió un convenio con el Instituto de Ingeniería Química dependiente del CONICET, ubicado en Salta, donde se emprendió la construcción de una planta piloto.


Cuatro años más tarde, dicha planta fue trasladada a General Cabrera, Córdoba, donde se dio un fuerte impulso al proyecto, avanzándose en el desarrollo de la tecnología necesaria.


El apoyo crediticio del Fondo Tecnológico Argentino (FONTAR) permitió a la Cooperativa realizar una nueva y significativa inversión para la construcción de la planta a escala industrial, lo que consolidó los procesos de investigación en marcha y dio lugar a la concreción definitiva del proyecto.