ECOT es una unidad de negocio de COTAGRO, cooperativa agropecuaria del centro de la Argentina con sede en General Cabrera, provincia de Córdoba, y con más de 60 años de trayectoria.
En su planta modelo y mediante un novedoso proceso único en el mundo, ECOT elabora el carbón activado a partir de cáscara de maní, con una tecnología de avanzada desarrollada para tal fin.
Profesionales científicos y técnicos con alto grado de especialización trabajan en ECOT innovando permanentemente en la búsqueda de la excelencia al servicio del producto y del cliente.
Ubicación
La planta de ECOT está emplazada en la región manisera por excelencia de Argentina. Más precisamente, en la localidad de General Cabrera, provincia de Córdoba, sobre la Ruta Nacional 158, importante corredor vial del Mercosur.
Esta ubicación, en el centro geográfico del país, proporciona a los clientes una incomparable ventaja comercial, por cuanto hace posible una rápida distribución a las equidistantes zonas de demanda del mercado interno, así como una gran accesibilidad a puertos de embarque para el mercado externo.
Historia
Convertir un residuo (cáscara de maní) en un producto de alto valor agregado (carbón activado) fue el desafío que se propuso COTAGRO a comienzos de la década del 90, para dar solución al problema ambiental que, en la zona manisera del sur de Córdoba, Argentina, provoca cada año, tras cada cosecha, la quema a cielo abierto de miles de toneladas de dicho residuo.
Esta premisa impulsó un trabajo de investigación y desarrollo tecnológico que llevó más de diez años. A la visión de los entonces dirigentes de la Cooperativa, se sumó la idoneidad científica de reconocidos investigadores del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas, Educativas y Técnicas (CONICET): los doctores Rubén Alonso, Jorge Pérez y Mario Ravera
Los primeros ensayos se realizaron junto con el Centro de Química Aplicada de la Universidad Nacional de Córdoba. Después de varias etapas de trabajo de laboratorio, en 1999 COTAGRO suscribió un convenio con el Instituto de Ingeniería Química dependiente del CONICET, ubicado en Salta, donde se emprendió la construcción de una planta piloto.
Cuatro años más tarde, dicha planta fue trasladada a General Cabrera, Córdoba, donde se dio un fuerte impulso al proyecto, avanzándose en el desarrollo de la tecnología necesaria.
El apoyo crediticio del Fondo Tecnológico Argentino (FONTAR) permitió a la Cooperativa realizar una nueva y significativa inversión para la construcción de la planta a escala industrial, lo que consolidó los procesos de investigación en marcha y dio lugar a la concreción definitiva del proyecto.